RICARDO FERRO

¡OJO CON LOS NIÑOS!

Recientemente se conocieron los resultados de un estudio realizado por “The Lancet”, en el que se reveló que 33.293 menores de edad quedaron huérfanos a causa de la COVID-19. Según el informe, cerca de 5.270 perdieron a su madre, 24.576 a su padre y 3.447 a su cuidador principal, y lo peor es que se estima que las cifras podrían ser aún mayores. Lo pienso y es aterrador, más cuando hoy tenemos acceso a las vacunas y muchos aún se niegan a vacunarse. 

Siempre he mantenido mi postura firme frente a la vacunación. Para mí, el derecho a la vida ha prevalecido, es mi ley y mi estandarte como esposo, padre, hijo, abogado y servidor público; por eso, me la luché con el proyecto de #VacunasParaTodos cuando en el mundo se empezaron a oír las noticias frente a la creación del biológico. Recuerdo que esto desató una puja internacional para determinar qué países lo recibirían y de qué forma lo obtendrían los ciudadanos. Y yo le aposté al acceso gratis.

Ahora bien, para nadie es un secreto que soy un fuerte crítico frente a quienes no están de acuerdo con la vacunación y es que las cifras de orfandad en Colombia ratifican mi pensar. No es lógico que más niños, posiblemente, estén padeciendo la pérdida de un ser querido por el simple hecho de que éste no se quiso vacunar. ¿Es para pensarlo no? ¡Nuestros niños nos necesitan!

Sumado a esto, la priorización de vacunas en los menores de edad es fundamental para garantizar el retorno más seguro a las aulas de clase. El Ministerio de Salud entregó las cifras, al 14 de enero, del proceso de vacunación en edades entre 3 a 11 años y hasta ese momento teníamos: 3.322.562 niños que contaban con la primera dosis, 1.330.978 con la segunda y 4.145.374 con dosis de refuerzo. Y para garantizar la agilización en el proceso, el ministerio ha implementado estrategias para que la cifra crezca.

En este momento estamos en la campaña para que los colegios retomen la presencialidad porque las cuarentenas, además de haber impactado la brecha de educación que ya existía antes de la pandemia, afectaron la salud mental de un grupo importante de menores de edad. El encierro, la reducción de las actividades físicas y los problemas intrafamiliares afectaron a los niños, niñas y adolescentes en casa; quienes se vieron expuestos a un aumento de ansiedad y autolesión, según UNICEF.

Los problemas dentro de los hogares crecieron durante el confinamiento y es que un informe entregado por el Observatorio Colombiano de las Mujeres, reveló que entre marzo y abril del 2020 aumentó en un 142 % el registro de llamadas a la línea de atención de violencia, con respecto a los mismos meses del 2019. Y es que, aunque tanto hombres como mujeres pueden sufrir de violencia intrafamiliar, el 90 % de las alertas fueron generadas por ellas.  

Además, las cifras no mienten porque la tasa de los suicidios infantiles creció. Datos del Instituto Medicina Legal y Ciencias Forenses, revelaron que entre enero y octubre del año pasado se suicidaron 227 niños, niñas y adolescentes entre 5 a 17 años; mientras que, en el 2020 durante los mismos meses, se reportaron 222 casos. Los departamentos con más casos reportados fueron Antioquia, Valle del Cauca, Bogotá, Santander y Cauca.

Es estremecedor ¿no? Pero más lo sería si permitimos que estas cifras se queden en datos estadísticos. Cumplirle a las nuevas generaciones es con hechos, son ellos quienes nos juzgarán a través de la historia y en ellas está el futuro de Colombia. Si queremos un mejor país, debemos atender los problemas que se originan en los primeros años, pero esto solo se logrará con compromiso.

Por: Ricardo Ferro Lozano, Representante a la Cámara y Candidato a Senador por el Centro Democrático.

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